domingo, 28 de febrero de 2010

Cuántos somos

Los demás tienen muchos nombres, y no dejan de ser siempre los mismos. Uno se hace decir de muchas formas, sin dejar de ser uno. Hasta la vida se echa fama de tantas cosas, excepto de muerte (o tal vez también de ella): y es vida.

Las distancias que los separan son de tiempo, se usa un nombre a la vez. La memoria nos guarda de equivocarnos creyendo al de hoy como otro y no el de ayer. La sensatez también nos guarda de equivocarnos creyendo al de hoy exactamente igual al de ayer.

Así los encuentros se preceden de un hilo de cien nombres, que son uno ahora, aunque se lea distinto después


Antes de conocerte deseaba con ansias nombrarte, y hubiese querido amarte por siempre. Una vez que te conocí quise que la eternidad sea ahora.

5 comentarios:

pila de cosas dijo...

Es increible!

Abriles dijo...

QUE LINDO SIENTES, HERMES.-

y ..."Quien nombra, llama. Y alguien acude, sin cita previa, sin explicaciones, al lugar donde su nombre, dicho o pensado, lo está llamando. Cuando eso ocurre, uno tiene el derecho de creer que nadie se va del todo, mientras no muera la palabra que, llamando, llameando, lo trae". Ventana sobre la memoria (II), de Las palabras andantes. Eduardo Galeano.

Nan dijo...

quise que la eternidad sea ahora... lindísimo

UtopiaN dijo...

Un momento puede ser la eternidad, el tiempo lo manejamos nosotros.
Me encantó!


Hace mucho no pasaba por acá, espero que andes bien Hermes!
Saludos fraternales!

Abriles dijo...

eyy!! Por donde andas??